lunes, 16 de noviembre de 2009

Ya van las Huecadas

Al que es hueco, en Guatemala, se lo lleva la gran puta. Y no estoy hablando del homosexual propiamente dicho. Nel, ése es otro rollo. Me refiero en esta ocasión a los que huequean, a los que sólo huecadas son. Y es que abundan, hombre. Hablo del que a la hora de los vergazos, se zafa sin que uno se dé cuenta. Del que sólo dos vasitos de chela se echa, porque ya es tarde y se tiene que ir. Del que ya no sale a chingar con la mara porque la mujer le pega. Del que te dice que orita va a llegar y hay que estarlo llamando al mierda, como si fuera un buen culo. Del que después de darle carreta a la mara para ir al concierto, decide a última hora no ir y quedarse echado viendo un especial de american aydol. Del que le da miedo irse solo a Guate y tiene que estar llamando al tapón para que le haga la pala. Del que cuando le sirven un su trago se excusa diciendo que está tomando medicina...

Puta, qué huecadez, ¿no? Algunos dirán que este problema es cuestión de la mentalidá machista de los Guatemaltecos y lo condenan. Y yo digo que talvez sí, talvez no. Da igual, lo importante del asunto es que la mara así chinga. Huequiar simplemente no se vale, es pecado. ¿Acaso no cae mal cuando alguien sale con una su huecada y lo chinga todo? Sacada de madre, fija. ¿O me van a decir que no? A la familia de los huecos también pertenecen, los lambiscones, los llenos de babosadas, los aguafiestas, los quejosos, los delicaditos, los abstemios, los románticos empedernidos y hasta los pajeros. ¿Y quién se salva de tener cuates así? La trascendencia de este tema, muchá, es grande. A lo macho. De repente se me vienen a la cabeza las ya tradicionales y consuetudinarias no seás hueco, vos; viste, por hueco; dejate de huecadas, hombre; dejalo hombre, aquél es hueco; ¿qué putas, huequiando?; huecos a la verga; sin huecadas pues muchá; para que sos hueco, ¿pues?; ya van las huecadas (honroso título que sustenta esta mi mulada); delen verga por hueco; a mí no vengás con tus huecadas... Y me pongo a pensar que uno no puede pasar inadvertido ante esta situación, pues. Y menos, quedarse con los brazos cruzados. De ahí, que haya decidido compartir con ustedes esto, para que tomen cartas en el asunto.

-¿Y qué hay que hacer, pues Don?
-Oíme, pues:

PRIMERO
No huequiar tanto; que sería lo ideal, sin pajas.
SEGUNDO
Aceptar con dignidad el castigo recibido después de las pocas huecadas que, se espera, se vayan cometiendo.
TERCERO
Realizar una selección exhaustiva y minuciosa de los cuates, por si las moscas.
CUARTO
En lugar de huecadas, defender las muladas a capa y espada.
QUINTO
A la hora de tener una recaída, o sea, de volver a huequiar; escoger lugares solitarios, de preferencia.
SEXTO
Abandonar voluntariamente nuestro círculo íntimo de cuates al no poder dejarnos de huecadas y buscarnos otro en donde nos sintamos felizmente realizados.
SÉPTIMO
Recordar que "huequiando no se entiende a la gente", ojo.
OCTAVO:
Con coca cola y unos culitos, mejor si hay rokola cerca
NOVENO
Ejercitarse en el ancestral arte de inventar pajas, para camuflajear las huecadas inevitables.
DÉCIMO
Buscar ayuda profesional y/o espiritual, si el problema persiste; y si no, pues no buscar a nadie.

Va pues.

Va haber algodon o que?

Recuerdo la primera vez que ingerí bebidas alcohólicas. Fue horrible… (Espérense, muchá, creo que me equivoqué de blog, espérenme un ratito… ya!) Pues les decía que me acuerdo de mi primera talega, cuando no pasaba de los trece años el ixto mierda. Eran los quince años de un mi primo. No voy a decir quién porque qué colorón con aquél, imagínense, celebrárselos a los culitos, órale, pero a los pisados, qué huecada pues. En fin, ahí andaba yo de inquieto, pescueziando, viendo qué putas. Estaban sirviendo un ponche hueco que de lo dulce que era, le dabas y no te fijabas cuando te metía el putazo. Cuando salías al aire, puta, hasta la verga. Me ‘bieran visto, cerotes, puro pordiosero, debajo de las sillas esas de Alquifiestas, recogiendo los puxitos de ponche que la mara dejaba. No miacuerdo cuántos me zampé, la onda es que paré bien bonito y tuve que jalar para la casa. Ahí me acuerdo que me fueron a buscar mis primos y creo que mi mamá les dijo que algo me había hecho mal o no sé que putas. Mientras que el mula, bien cerote en la cama, mareado y hecho verga. ¡Miren lo que uno hace pues!

Y desde ahí, qué les puedo decir, se destapó una olla, se desató un nudo, se abrió una brecha, se movió un planeta, Dios creó otro Adán… ¡A mí me no me salgás con filosufuras, joemierda! Ya sé que las metáforas caen mal, pues, sobre todo cuando ni las vallas publicitarias leemos. Pero va, lo que quiero decir es que desde esa noche empezó una nueva etapa en mi vida de patojo. ¿Cuál vos, Chebo? La gran puta, pues la de bolo, cuál más va ser. Me gradué de chapín antes de tiempo, precozmente, como dirían los engasados. ¿Y qué es lo que en Guatemala le pasa a la mara que no chupa? Nada, brodi, nada. NO LA GRAN PUTA. Tus cuates no te toman en cuenta ni te avisan ni mierda para salir a chingar; nadie quiere inscribirte en su equipo de fut para jugar los domingos; si un tu cuate se casa, sólo te invita a la misa o al servicio (siquiera fuera el de las puchis); si sale puerto, la mara empieza a despedirse con casaca y al rato se juntan en el parque los cerotes (sin vos, a huevos); si en algún chupadero hay más mara conocida o culitos, los cuates te agarran de cliente toda la santa noche con la onda de que pa’ qué vergas, que sí, que no, que aunque sea un vaso, que qué hueco, que sí, que no, que para más Yoni, que aquél es mormón y le pela la verga, que … etcétera. Yo, como nunca he sufrido de todas esas mierdas, qué más les puedo decir, ni siquiera sé lo que se siente.

Por eso, si no quieren ser discriminados y chingados de esa forma, échense aunque sea una chelita, pues. Si no, mejor no salgan. ¿A qué pisados salen? (Conste que me estoy refiriendo a algunos pizados que no chupan. Si hay mara que de veras no chupa, órale, nunca sabrán de lo que se pierden). Bueno, déjenme compartir con ustedes el top ten materia prima y utensilios de las casacas más culeras y ridículas con que la mara pretende llenarnos el hocico, a nosotros los bolos, cuando salen con sus mierdas y no quieren chupar ¡¡¡los hijos de puta!!! Fíjense bien:

1. Cuando sólo chela en lata hay: Nel, vos, es que a mí sólo me pasa en botella; en lata muy amarga esa mierda, hombre; ya ya se pone al tiempo…
2. Cuando sólo vasos desechables hay para la chela: Puta, es que cómo saca de espuma, mirá, mejor paso, vos, es que para chupar así mejor nel…
3. Cuando no hay vasos de vidrio ni de duropor ni tazas ni palanganas ni ni mierda, sólo el puro litro de Gallo: Disculpen muchá, es que yo la chela siempre en vaso y mejor si hay salita, limoncito, juguito v8 y toda la onda, ¿vaá?
4. Cuando sólo hay chela y nada de guaro: A mí la chela me empanza rápido vos; para haber sabido, mejor ‘biera traído un mi cuarterón, ahora pa’ qué putas…
5. Cuando sólo hay guaro y nada de chela: No cuando te llamé te dije, pues. A mí el guaro me hace verga el estómago; cómo vos mañana no sos el que amanece cagón…
6. Cuando no hay guaro ni chela, sólo vino: Nel, muchá, yo no estoy acostumbrado a esa mierda, además, al otro día uno amanece con un dolorón de xola, mejor paso…
7. Cuando no hay guaro ni chela, sólo güisqui: Yo fino no chupo; a mí poneme un cuto aunque sea, pero esa mierda de caqueros, mi huevo, no me llega…
8. Cuando se acaba la pecsi o la seven: Ah, yo puro nel muchá, es que cuando chupo así, me pongo indio. ¡No el otro día le quería dar verga al Fredi, pues!
9. Cuando sólo guaro hay, pero Venado: La gran puta muchá, es que esa mierda sí es india, la verdá, a mí las cubitas me gusta preparármelas con Bacardí, ¿va vos Lipe?
10. Cuando es lunes, al mediodía: Vos, te voa quedar mal, fijate; es que agarré fuego desde el jueves y orita si ya quiero pararla, hombre. Si no, ay Dios, vos me conocés…

Bueno, sigan con lo que estaban haciendo pues y si va a ver alguito, acomídanse a llamarme-buscarme-venirme a trer, y que Dios se los pague.

Salú, hasta ver a Crist-óbal Colón y acuérdense que parar parar avergonzado jamás será pecao!!!

El Guitre

Cada vez que oía: vos, el viernes te vas conmigo a Guate, ¿oíste?, vamos ir a donde Paíz, el culo se me hacía así. ¿Alguna vez alguien de ustedes, de los que tienen el honor de conocerme, se acuerda de un patojo entelerido que siempre iba sentado en las canías de su nana, en las burras que van de aquí a la capital? ¿No? Ya sé, ya sé, se acuerdan de un montón, pero de ninguno en especial. Órale. La cosa es que uno de todos esos mierditas era yo, pues. ¿Y por qué creen que me ahuevaba ir a Guate? Pues porque un puto viaje de cincuenta minutos me destrozaba el día por completo. Y no quiero hablar de los otros cincuenta y tantos minutos de vuelta. Va, yo qué pisados, ¡mi mamá, muchá! Las grandes vergüenzas que pasó durante aqueos años dorados. Digo dorados no por maravillosos, sino porque el nene GUAQUIABA y no sólo una vez, no; no sólo un par de bocaraditas, no; no de vez en cuando, no; SIEMPRE (Y GRUESO) Búrlense, no hay clavo. Sí, era yo, el delicadito mierda, el debilucho, el aguafiestas, el pa’ qué mi chile.

Antes de llegar a San Lucas(que para mí era como haber ido a Tapachula) ya le había ensuciado los brazos y las manos a mi señora Madre; cuando por el vidrio veía un torito negro que está al llegar a San Lucas, ¿lo han visto?, puta, siempre creía que mi suplicio había terminado, pero no, no mijo, ya falta poco, aquí todavía no es Guate. Y venga otro buen chorro de licuadito, pues. Y mi pobre madre haciéndose los quesos con los trapitos, las bolsas plásticas, las rodajitas de limón, las miradas de la mara, los regaños de los malditos ayudantes, la inevitable hedentina, el calorón pisado y mis berrinches. Finalmente una gran M amarilla en la distancia, me indicaba que ya estábamos en la capital y que al llegar a la 18 calle, por fin saldría del infierno. Claro que al bajar de la burra, triunfalmente aunque todavía temblereque, no podía faltar un recuerdito de mi parte, para cerrar con broche de oro (estomacal) el bello itinerario. Una vez no pude aguantarme hasta llegar a un poste de luz y ¡plaaaaash!, se me salió todo aqueo en plena banqueta, salpicándole las patas a unos majes que estaban dándole duro a unas sus tortillas con algo, en un puesto de esos callejeros. Y ahí iba mi pobre madre a poner cara de buena, para que no nos maltrataran. ¡Cómo comí!, le decía yo a mi mama. Cálmate, Demetrio, me contestaba ella.

Sí, ya sé, tampoco fui a ninguna excursión de la escuela, es verdad. ¡No están viendo que guaquiaba, pues! Pero con el paso de los años, mi cuerpo se fue amoldando a los trajines de los viajes largos. Me hice inmune a los aromas celestiales, a las vueltas en las carreteras, al calor que se concentra cuando las burras van hasta la mierda (casi siempre), a los vómitos de patojos problemáticos (como yo), a los empujones, al aliento a jiote del que va a tu lado, al perfume de a diez pesos de la pisada que va en el otro lado, en fin, a mis vomitivos, pues. Después de eso, mis “encuentros cercanos con el Güitre” han sido por bolo, como cualquier pisado, para qué les voy a hablar pajas.

Los pashtudos

Disdioy, saliendo de la tienda en donde me junté con Lipe a refrescarnos del calorón pisado que está haciendo a mediodía, paré la oreja y alcancé a medio oír el siguiente diálogo:

MAJE 1 (disfrazado de futbolista y más panzón que farfan): —Vos, Tono, ¿qué vas a hacer entonces? ¿Vas a comprarle el celular a tu traida o qué?

MAJE 2 (también disfrazado de futbolista, pero algo fisiquín, tirándole a Arnold): —Quería vos, pero ya nel, es que el cuate que me lo quería transar es un greñudo pisado y vale verga hacer bisnes con mara así… Vos me conocés, yo con pisados así no hablo…

Como yo sé que soy más hijoeputa que él y como soy greñudo también, me dieron ganas de irlo a agarrar a pura punta de verga, pero mi compa me calmó y mejor nos fuimos, de todos modos yo tenía quir a ver unos culitos y qué güevos ir así, alebrestado y embadurnado de sangre o mas seguro con un ojo morado, mala onda con con las nenas.


Y es que muchá, por esas mierdas estamos como estamos pues: yo, gordo; ustedes, a lo mejor... N’ombre, ya en serio: en Guatemala nadie quiere hablar con nadie que no sea exactamente como él, ella o usted; o sea, con una especie de clon o de gemelo.


Hay que aceptar las diferencias y convivir, pero la ignorancia impide que eso pase. Encerrarce en una ridículez auto-elitista solo es una señal de ignorancia. Es como el gorila que al verse amenazado empieza a soltar talegazos y gritos a ver si con suerte asusta al otro pisado.

Acaso no era peludo Tata Chus y sus apostoles, Abraham aquel del viejo testamento tambien tenia sus greñas, el Che, Marx y hasta los beatles tambien tenia sus pelos, hasta el Chori tambien es de la banda.

Todo por andar pelandome la verga

Recuerdo que estaba aplastado en el parque central, pelándome la verga. Era un lunes. ¿A dónde vas, mijo? ¡A dónde más podía ir por la gran diosa puta! Pues a buscar chance mama, a buscar chance. La maña pisada de estarle mintiendo a los viejos. Y fíjense muchá que por mierdas es que nos pasa cada babosada, según yo, pues. Porque luego uno está ahí de lo más tranquilo y cae un o una mierda que saber ni quién putas es, 1) a pedirte pisto porque no le alcanza pa’ la burra o porque anda bien pisado de la cruda, 2) a ver si le comprás una tarjetita y ayudás a no sé que organización mierda, 3) a evangelizarte y a hablarte pajas sobre el fin del mundo y los cuatro jinetes del Apocalipsis, 4) a ver si querés lustre, incluso cuando se da cuenta de que andás en chancletas, el muy mulita, 5) a simplemente casaquiar con vos, como si te conociera de algo o fueran cuates, etcétera. En fin, ese lunes, aburrido de pelarme la verga, llamé a mi traida y le dije que la iba a esperar ahí mismo, en el parque, y que no se fuera a tardar mucho.



Aquea chambiaba y, para que yo no le hiciera camote por lo puta que era, me invitaba a tramar, a chupar y, de vez en cuando, me compraba libros de los caros y ropa. Yo feliz. En una de ésas, apareció un hijueputa, se me quedó viendo, medio me saludó con una sonrisita mierda y se me acercó. Era hueco. Yo, porque en realidá me pela la verga si alguien es hueco, o se pone los calzones de su nana cuando va a una fiesta, lo había saludado un par de veces antes, como te saludaría a VOS lector o lectora, o como saludo a quien sea que me salude, pues. El típico “órale, mano” que no nos quita ni nos pone nada al decirlo.

Para no aburrirlos, resulta que el hijueputa llegaba con una su molestia, fíjense nomás. Ah no, el nene quería nada más y nada menos que me lo cojiera. ¿Saliste topado, váa vos?, pensé mientras lo miraba con ganas de zamparle un morongazo, pero al mismo tiempo, conteniendo la risa, porque al final, cagarme de la risa era lo que quería. No les miento. Se me declaró así, pelado. Me dijo que siempre le había gustado y que me invitaba a tomar algo a Riquis Bar, pero no ese día, sino que el jueves.

Yo, guardando la compostura, le dije que buena onda por haberse fijado en mí, pero que sólo me gustaban las chavas y que cabal estaba ahí porque estaba esperando a una, que yo no era hueco. No, si no me gustan los huecos —me dijo—, me gustan los hombres, los machos, como vos. Mientras insistía, subiéndome la autoestima con ondas como: se ve que sos una gran persona, que sos educado, respetuoso, bla, bla, bla… pensé en aceptar. ¡Puta, qué hueco, me la aguadás, mano!, dirá más del alguno de ustedes. Me pela la verga lo que digan, porque lo que estaba a punto de hacer era decirle va pues y después: 1) caer al Riquis el jueves, güevudo, 2) hartar y chupar de grolis; o sea, sangrar al pobre mula, pidiendo mojitos, güisquis y caipiriñas, especialmente, 3) darle algo de carreta, para que se lo creyera y siguiera desembolsando, 4) contarle que tenía deudas y ver si me prestaba algo de pisto, 5) orita vengo, no te vayas a mover de aquí, sólo voy al baño… pide otro más y después nos vamos, si quieres, ¿no? (nótese el tuteo), 6) aló, sí, don Esteban… sí, soy yo, estoy aquí en la esquina de la Muni, me pasa a traer o llegó yo a la Calzada… va, orita llego entonces. 7) aligerar el paso, encaramarme al taxi y ya, así de sencillo...

Pero no acepté, no porque tuviera miedo de que me fuera a verguiar después si me encontraba por ahí, sino porque me dio lástima. El pobre cerote lo único que hizo fue decir lo que sentía, güevudo. Ah, pero eso no se valora, eso vale verga, ¿verdá? Puta, eso sí que no muchá, al maldito ése hay que inflarlo a vergazos, por HUECO. ¿Por hueco o por expresar sus sentimientos? Desde esa vez me quedó la duda. ¿Quiénes pueden expresar libremente lo que sienten y quiénes no? ¿Qué requisitos se necesitan? ¿En dónde hay que ir a hacer cola y llenar la solicitú? Por la tarde, mientras nos echábamos un cigarrito con aquea , después de un par de litros, nos cagábamos de la risa del suceso. Decíamos que puta, cuánto tiempo mierda se tarda uno en ir a hablarle a un culito y cuánto tiempo más (pueden ser años) en declarárnosle. Y el cerote, pum, sin tanta mierda, en dos vergazos me habló y salió del apuro. ¿A cuántos majes más se les habría ofrecido ese mismo día?, nos preguntábamos también y la verdá es que sepa putas. Lo más cague de risa de esa tarde, y con esto quiero acabar ya, fue que, entre casaca y casaca, aquea terminó casi mandándome a la mierda con el pretexto de que tenía que encontrar chance ya, porque qué bonito chupar gratis y que sí, y que no, que así si no, que la gran puta.


En fin, para contentarla, la volví a enpelotar y tuve a bien *%&+*k$p?*, porque sabía que le enculaba. Al día siguiente, aplastado otra vez en el parque, vino un viejo cerote a decirme que la Vírgen María era un invento de los católicos y que leyera tal cita bíblica y que sí, y que no, que mejor así, que la gran puta. Sin querer ser indio, agarré su maletín de cuerina y lo aventé a la quintísima mierda. Desde lejos, me voltié y vi cómo el pobre vejestorio se agachaba a recoger sus putos papeles, mientras espantaba a una quiotra paloma y maldecía el airal que estaba haciendo.

Picinas pero con tenis

Como buen Guatemalteco, honesto y cabal, escribí un vergo de pajas en mi CV y los muy mulas se las creyeron. Me dieron el chance. Como no dije que era de Guatemala sino de España, no hubo clavo. A este Nato, que ya había intentado antes, lo mandaron mil veces a la mierda, recordándole que “vayan a donde vayan, los Guatemaltecos sólo chupar quieren”. Toda la trompa repleta de razón, no lo discuto. Lo que tenía que hacer era un reportaje para la Nashional Yiografic (¡No pues pisao!). Viajar poray, hacer unas cuantas fotitas con mi camarita y escribir dos tres anéglotas, pero no como si fuera periodista sino tirándole a científico (por eso puse: Bachier en Ciencias y Letras). En un par de días me llegó mi paquete: boleto de ida y vuelta, unas inyecciones huecas, unos largavistas en miniatura, una mallita pisada (después supe que era para que no me hartaran los zancudos), unas mis Raibán estilo politur, un talego de cheques de viajero y un mapa del lugar: Senegal.

¡Ah para todo mi güevo!, exclamé entre alegrón y agüevado! ¡Sale África, pues! ¡Que se preparen las Naomi! Reconozco que al principio se me hizo todo así, pero cuando me di cuenta de que no iba a gastar ni un len, que la empresa me pagaba un jugosito seguro de vida (y accidentes) y que además me iban a pagar bonito, me calmé. ¡Agárrenme de mula, pues! Le fui a poner unas veladoras al Santo Niño de Atocha, recé tres Padrenuestros y listo.

Compré un Lonli Planet de segunda (en el avión noté que le faltaba como setenticinco hojas), llené de playeras, bermudas, calzoncillos en una mi mochila y, cuando sentí, ya estaba aterrizando en tierras africanas. Las clasecitas de francés en CALUSAC de hace ya una decena de años me iban a hacer la pala, porque eso es lo que hablan los cerotes. Pero como también iba en calidá de chichudo, pedí un guía que hablara jerigonza. ¿Jerigonza?, me preguntó el de la oficina senegalesa de turismo. Sípi, epel ipidiopomapa depe Guatepamapalapa, le dije. Por poco me revienta el tímpano del vergazo que le dio al teléfono cuando colgó el hijueputa. Por medio de unos conectes, conseguí un guía que medio masticaba el español. Pero la onda es que este cuate estaba ocupado los primeros días de mi viaje, así que tenía que ver cómo putas le hacía. Yo pensaba que al llegar iba a ser recibido por una tribu de negritos en pelota, lanza y escudo en manos. Y por poco es así, con la diferencia de que iban vestidos y no llevaban nada primitivo, sino más bien tenis naic y camisolas de todos los equipos europeos de fut. Entonces, para no desentonar y caqueriar un cacho, me puse una camisola yo también, la del desaparecido goliador Rudy Rolando Ramírez, de sus últimas apariciones en la azul y blanco. Y así salí del ariopuerto, mandando a la mierda a todos los que se me acercaban a ofrecerme algo y, pum, directo al hotel que me habían reservado.

Monsiur, me dijo la recepcionista al llegar, ¿ça va? Y yo contesté: Calidá, pero con un calor de la gran puta, ¿tiene Gallo? Gallo tenía, seguro, pero no chela. Como no muy nos entendíamos, le dibujé una botellita café y me sacó una Flag, una de las chelas de Senegal. 5.2 de alcol. Me la zampé hasta ver a Cristo. Luego me sacó una Gazelle y luego una Castel. Como me las tomé puro chucho, me pegaron, así que mejor me fui a echar. Estaba en Dakar y al otro día me esperaba casi un día entero metido en un carro de mala muerte para llegar al pueblito en donde dizque tenía que empezar a chambiar. Pero como tres nunca son suficientes, me regresé al bar del hotel y seguí dándole, pues. Amanecí guapo, con ganas de agarrar fuego. Me encaramé a un taxi y pistié al chofer para que parara en cada pueblo a conseguirme chelitas, vino de palma o lo que hubiera. Las primeros diez veces, aceptó, pero de ahí ya no, porque notó que yo ya andaba algo azul y como muchos son musulmanes, es pecado. Por eso, no más llegar al pueblo, llamé al guía y lo convencí para que me fuera a buscar ahí, que me sentía mal, que la gran puta. Tempranito apareció el cerote, todo apenado porque le habían encargado que me cuidara. Se llamaba Doba y nos caímos bien desde el principio. Le gustaba chingar al cerote. Perriaba cuando podía y, por la noche, después de tramar, se ponía contentón a puro té senegalés y le echaba al dancin. Raro ‘biera sido que no nos compincháramos. El viaje que consistía en excursiones programadas a los pueblos más autóctonos, a los parques nacionales, a los campamentos, a los lugares sagrados y a las zonas de folclor colonial, se convirtió en un tur de pura chingadera y playa. Alquilamos un 4x4, conseguimos otro chofer, apagué mi celular y nos olvidamos por completo del reportaje. Llévenme a esas tribus onde haigan negritas enseñando las chiches, les propuse y se cagaron de la risa. Pisto había. Discos y chupaderos no tanto, pero el ambiente lo hicimos hasta en la montaña. En el fondo me sentía como en Guatemala, aunque sin su Semana Santa ni sus nubes de incienso. La gente me trató como uno más y yo me esmeré en demostrarles lo diagüevo que somos los Guatemaltecos.

Trece días en total. La mara no tenía ni puta idea de dónde estaba Guatemala y ahora resulta que quieren ir a chingar allá, a ver si sale algo con alguna antigüeña.


Necios los pisados, les da igual que yo les diga que allá son unas interesadotas. En fin, podría aburrirlos contándoles mi viaje, pero no se trata de eso. No podría contar todo aunque quisiera. Recuerdo carreteras larguísimas, con más hoyos que en la luna y un vergo de vacas y cabritas atravesándose cada cien metros; chocitas de paja y adobe en terrenos semidesérticos; patojos jalándote de la mano por un confite o una ficha; un puño de babuinos bajo la sombra de una ceiba, despulgándose; un negro hijoeputa que nos brincó porque queríamos hacerle una foto a un árbol (baobab); un enjambre de mosquitos en la cabeza de un jipi belga y una medusa gigante en la playa de la Isla de Carabane; ¡ah, un montón de ondas, muchá! El viaje estaba estimado para 15 días, pero dos días antes vino mi supervisor y, sin darle vueltas al asunto, me llevó a Migración para que me deportaran, el hijo de su madre.

Había perdido mis chivas, me había quedado sin pisto y no había echo ni mierda del repotaje. No me dio tiempo de despedirme de la mara. Bueno, en realidá ya me había despedido como seis veces, pero no quería irme. Y ahora ando aquí de vuelta, vivito y coliando. Sin chance y con más deudas que Latinoamérica, como siempre. ¿Y todo por qué, vos? ¡Por mula! Pero qué pisaos. Lo vivido no me lo quita nadie. Además, recuperé la morenez que había perdido y regresé tostadito, pura champurrada. Con gusto les pondría un par de fotos, pero empeñé la cámara; así que será hasta la próxima, Dios mediante.

domingo, 15 de noviembre de 2009

¡QUE CHAMBEEN LOS MULITAS!

Por más irónico, ridículo, extremista e inverosímil que se oiga, uno de los males que más perjuicio le hacen al ser humano es el trabajo. Yo aveces chambeo por pura necesidá, porque no nos queda diotra y tengo que ajustar para mis vicios y esas mujeres que no cobran que al final salen mas caras. Hay que hinchar los güevos todas las putas mañanas para salir de nuestro catre y a ¡darle a la rutina, pues! Sin pisto, no hay chelas, nenas, escapaditas al rio dulce o Pana, ni zapatitos para nuestra “peor es nada”. Entonces nos ponemos a trabajar para no hacernos nunca ricos, nos dejamos explotar y no somos capaces de decir ni pío. Bueno, y si decimos algo, nos mandan a hacer sho y punto. Pero es que… ¡Sho testoy diciendo! Y nuestra vida se reduce a salarios pura mierda, jefes pura mierda, compañeros imbéciles y compañeras "adefesios". Más de diez horas perdidas de nuestro tiempo. No vos, es que así es esta onda, hay que progresar y sacar al país adelante. Eso mismo le decían a mi abuelo hace un pijo de años y ahora, cuando veo como está la onda en Guatemala, me da la sensación de que si “hacer lo que se nos dé la gana” es progreso, pues nos deberían dar un trofeíto, diploma y pistío incluído.

Como comprenderán, a mí esa falacia del progreso y del chance como que no muy muy. Tengo que chambiar porque ni modo; si no, como mierda, literalmente. Mulita soy, sin duda. Pero bueno, no me voa poner socialón, muchá, no se crean. A Marx lo confundo con Groucho, con Richar y con un chocolate pisado. De la lucha de clases, me acuerdo de una vez que los de Tercero A le dimos una verguiada en fut a los de Quinto B. En fin, imagínense si me pongo a hablar del proletariado, de Octubre (¿un grupo de rock, no?), de la burguesía (¿los chavos que cuando era güiro llevaban Yiorllio Bruttini o Esperri Top Saider?)…

Cuando pienso en esto, se me viene a la ñola una de las aficiones típicas del Guatemalteco de clase media (¿?): conseguir un chance en una oficina (entiéndase: contador, informático, secretaria, ventanilla de banco, recepcionista, aprendíz de güizache o cualquier puesto hueco de esos) en un edificio de más de doce pisos y mejor si es en alguna zona no tan pisada de la capital. Con eso ¡ya pues!, suficiente para creerse la viva mierda. Ahí van en las burras o en sus carros de segunda, con gelatina hasta en los pelos del culo, su bigotío bien recortadito, sus tacuches de siempre, sus ventiúnicas corbatas y sus locioncitas chafas, caqueriando el anillote pisado ese de graduación que NO entiendo pa’ qué putas sirve, como si fueran unas eminencias los culeros, y creyendo que el resto NO somos ni mierda. Si te ven a vos con algo de greña y barba, pantalón de lona y tenis, piensan que sos un parásito y si son tus cuates, entre casaca y casaca, te dejan ir el vergazo, mano; si no, ¿cuándo? Lo que pasa que esos culeros incosientemente no quiere que a solo ellos se los lleve la gran puta y por eso nos comienzan a dar casaca a los demas.

Eso si , los pisados. Ahora… ¡las chavas! ¡Ja! ¡Ahí mejor ni entrar en detalles, papaíto! Sin ofender a lo presentes. ¡¿Cuándo una pisadita de ésas en minifalda, fufurufa, empliada de alguna empresita y que esta dos que tres, se va a fijar en vos?! Mejor ni voltiarlas a ver, porque ni pedos nos tiran. Nunca mejor dicho, a menos que te bajés de un Meches (alo Grandos) y en el culo se te note el bulto de la billetera, mejor si con unas cuantas Visas dentro. Pero ¡ah!, de eso aí hablamos otro día.

Pero lo pior, y aquí es onde quiero hacer lo que es un énfasis de esos buenos, lo pior es que —volviendo a los pisados— poco a poco se van perdiendo los cuates, entonces no sólo nos quita a nuestros cuates de toda la vida sino que nos lava el coco haciéndonos creer esa mierda del “nivel social” y del “compañerismo” y del “crecimiento personal”. ¡MA-MA-DAS! La mayoría de estos pisados se morirían sin ir a sus oficinas porque, incluso, lo hacen para escapar de sus casas, de sus hijos, de sus parejas. Yo, como ya dije, lo hago por billete. Pero como reconozco mi debilidá por la vagancia y por la comodidá de mi cama, me doy el lujo de decir, cada vez que puedo, ¡que chambeen los mulas!, aunque luego ande prestando banda y viendo quién me patrocine.


NOTA: Señor Superintendente de la SAT, ¡que facture la vieja y que pague impuestos su abuelita en pelota! NUESTRO POCO PISTO ES PARA LAS CHELAS. Y, bueno, sí, para irle pagando a nuestros deudores el pistio que les debemos.

Melindrosos!!

Los Guatemaltecos (hombres) procuramos mantener una imagen intacta de nuestra masculinidá (por no decir “machismo declarado”, Dios se los pague papas) cosechando el mayor número posible de conquistas sexuales (agarres, manoseaditas, chimes, traidas, novias, esposas, amantes, amigas con derecho y otras mas…). Ante todo, hay que ser hombres; si no, pa’ que vergas.

Pero el vergueo no es que el Guatemalteco se la lleve o sea un puto, un mujeriego o un chimonazo. No, el vergueo está en que es ¡exigente el muy talega! O sea, da igual si es un chibolón mierda, un panzón deforme o un espinudo aplastado con tres pelos en la jeta, porque el nene no se conforma con cualquier culo (uso “culo” para referirme a las mamis como ellas algunas vez habrán usado “garrote” para referirse a nosotros), no, él quiere un buen culo, si no, ¿qué va a decir la mara, pues? (De preferencia: alta y canchita). Andar de la mano de un culazo en Guatemala significa “yo soy la mera verga, el doble de Cluni, de Pit o de Carlos Peña”, mensaje subliminal que al resto de cerotes nos provoca odio, envidia, babas, erecciones, desconcentración, desaires con nuestra chava (como si ella tuviera la culpa) y, en casos extremos (como un cuate que yo tengo), varias manuelitas cada noche para calmar la ñonga. ¡Aquél si no le atina muchá!


Una vez, un cuate que le decíamos Vanila Ais y que se le llevaba del típico mierda que a todo lo tiene que sacar chiste y que lo único que lograba era que la mayoría de pisados le sacáramos la madre y olímpicamente le echáramos vics, por poco va a parar al hospital por la verguiada que le iba a pagar el Turo. Turo acababa de venir de los Yunaited y una tarde nos fue a buscar a donde la Toya. Llegó en una Suburban alquilada (sólo iba a estar 15 días), se parquió, se bajó y le fue a abrir la puerta a una madre que venía con él. Los que lo conocíamos ya sabíamos que era su hermana, que se fue de Mulamala pura chimoltrufia y regresó qué Dios me guarde. Para meterle la verga al Vanila, que era nuevo en el grupo, todos empezamos a gemir por la pisada y a sobarnos los güevos como si estuviéramos calientes. Al mierda se le empezaron a salir los ojos. ¿Quiénes son esos cerotes, vos?, me preguntó. El Turo y una su casera, le dije, es un maldito pa’ los culos, seguro que ya algo entonados, nos da un colazo, ¡como le sobran! Ni bien había entrado el Turo, cuando ya tenía enfrente al chucho mierda del Vanila. ¡Bienvenido vos!, le dijo. Oh, si, gracias, dijo el Turo, algo extrañado, con su acento chicano. Detrás de él entró la Alma, contoniándose y buscando no sé qué putas en su bolso. En eso, el Vanila le pasa encima el brazo al Turo, para abrazarlo, y le gritó: ¡’CHÁS CULO VA, PAPÁ! Acabando de decirlo y Turo ya lo tenía arriconado en un sillón al mierda… ¡ALMA ES MI HERMANA, 'JOPUTA! Entre tres tuvieron que calmar a Turo. Mientras, yo le endulzaba el oído a la Alma en la cocina, jurándole que ya había madurado y que qué rica estás y qué por Dios que si que ay, ay, ay, ¿todo eso es tuyo, Alma?, y que mirá, pues, no siás así, tan cuzca, y que… uhh... y, ¿qué llevás debajo de… si yo siempre te he querido, Almita, a lo macho, honbre… nel, el Turo agarra onda… uy, uy, uy… date la vuelta, a ver...

Ejem, ejem... ¿de qué pisados estaba hablando, muchá? ¿De que se murio Paco Stanley?

El futbol

Sí, la verdá es que fue un partido complicado. Se trabajó duro con el Profe entre semana pero al final no se nos dio el resultado y ahora pues a seguir trabajando… Ni el 6-0 que les acaban de zampar impide que al capitán le dé clavo de ser entrevistado por los del 7 y salir en la tele como si nada. Y lo más pior: ¡hablar como argentino! Un pobre entelerido mierda, empapado como un zanate (¿de la cruda?), dando declaraciones con acento maradoniano. Mientras, la afición (iba a decir “turba enardecida”, pero no soy uno de esos periodistas puramierda que abundan en el ámbito local) afuera apedriando el bus del equipo visitante.

Lo que en esta oportunidá quiero expresar (con el perdón de los lectores y lectoras amantes del futbol nacional, ya sea disfrazados de Cremas, de Rojos o de cualquier otro equipo mierda) es que en Guatemala el futbol es un CAGUE DE RISA. No digo esto comparando nuestra Liga con otras Ligas, no. Porque igual esas tambien me pelan la verga. (A veces simplemente es mejor NO comparar para no salir más pisados). Por razones geográficas, en mis joviales años anduve entusiasmado con el equipo un equipo, Digo esto para que no crean que yo nada que ver con el fut, pues. A parte de esa vena futbolera familiar, lo de maltratar en los estadios se me daba bien, sobre todo cuando ya llevaba “alguito” entre pecho y espalda. Además, de güiro tuve la suerte de militar en las filas de un equipo infantil, dirigido por saber viejo que solo a verga se mantenia. Frustrado, como todo futbolista famoso en decadencia, conocí los vicios y me dediqué a la vagancia y a la vida libertina. Tenía 11 años, pero en fin, ésa es otra historia.


Muchos de los futbolistas “consagrados” de nuestra Liga, han salido de la calle y están acostumbrados a las chamuscas con finales cerveceros en las tiendas de las esquinas. ¿A qué se debe ese montón de cicles jateadas en las entradas de las tiendas los fines de semana por la tarde? ¿Qué pisados hace Juan disfrazado de futbolista un domingo a las 10 de la noche, bicicleta en mano, trastumbando y cayéndose de la moronga que lleva? Cuando alguno de esos se convierte en “profesional” y le abren una su cuenta bancaria diadeveras, cambia TODO menos el chupe. Carro del año, culos, ropita de marca, casa nueva y guaro del caro: etiquetas negras, azules, verdes, fucsias. ¿No encontramos una vez al Pescado Ruíz en un after, botella en mano, cabal para los partidos de clasificación al Mundial? ¿Qué putas estaba haciendo el Pando en Riki’s Bar con dos mulatas de bonita nalga luego de una “concentración” con la Selec? Pin Pun Plata le metió un gol a Brasil, Vos, acordate, me vuelve a interrumpir un cuate. ¿¿Y?? ¿Acaso no están para eso, pues? ¿Para jugar bien y meter goles? ¿Por qué tanta bulla por un puto gol? Machón jugó en la MLS, Pezzarosi calentó la banca del Bolton y Swisher se echó su vuelta por Polonia. ¿¿Y?? ¿Algún “buen” resultado? ¿Algo trascendente? ¿NO, VERDÁ? Eso, aparte del vocabulario de nuestros locutores deportivos (cancerbero, testarazo, esférico, zaga, césped, lain-man, etc.) es lo más cague de risa.

Para mí, lo chilero de todo no es el fut sino la chingadera, el ambiente, el antes y el después del partido. El futbol ―porque no me vayan a decir que en Guatemala hay nivel― es una falsa ilusión. Es así, muchá. Podemos ser buenos para chupar, para chafiar mierdas, para hablar pajas, para echar mano, pero NO para jugar fut. Podemos ser Cremas o Rojos y idolatrar a una partida de cerotes que hasta podríamos ser nosotros mismos, (porque les encanta el guareque y algunos no le pegan ni sus mujeres), pero no hay un más allá, muchá, todo es puro cuento, puras llamaradas de tuza. Dejémonos ya de mierdas y seamos realistas. ¿Qué nos cuesta? Como vuelvo a repetir, para mí lo chingón es el chupe (¡Esas mesas repletas de litros!), los chicharroncitos y los Tortrix, la dulce decepción de que perdio nuestro equipo, los respectivos vergazos, las sacaderas de madre a los árbitros, las ametralladoras porque subió el Xinabajul, los bochinches en nuestros estadios de mala muerte, las caballadas que dicen los “comentaristas deportivos”, las bolsas de miados y los fichazos cayendo al campo, los autogoles y los putazos que agarran los defensas (¡Viva Patulul!), el fervor de los chatíos ahí con sus camisolas chafas y sus pitas en la ñola, en fin, tantas mierdas que hacen que el futbol (nunca en el “terreno de juego”) valga la pena en Guatemala. Para mí, el fut es ESO.

He dicho.

Mañas Guatemaltecas

A lo largo de unos cuantos meses de reposo (me caí de un guayabal y me hice mierda la clavícula), aburrido de estar limpiando de gorgojos el frijol y de ver la misma mierda en el Canal 3, descubrí Radio Panal, en 104.3 AM y su programa estelar “Pregúntale a Mandy”. La típica vieja imbécil contestando preguntas ridículas y agarrando de majes a la mara. Lo cague de risa es que una mañana me di cuenta de que el oyente, a parte de preguntar, también podía responder, o más bien, complementar lo que la lengualarga de Mandy decía. ¡Eureka pueblo! Con el pisto del seguro por accidentes laborales (trabajo en un latifundio, aunque se rían) compré tres celulares y cinco tarjetas con números diferentes y me dediqué a… a hacerme pasar por expertos en la materia-intelectuales malparidos que opinan de todo-psicólogos neuróticos con ínfulas de sociólogos pelmazos-antropólogos que dizque saben de identidá-mequetrefes mierdas que… puta, ya me estoy descosiendo como que fuera pantalón de vestir en fundío de patojo obeso que se agacha a recoger un pedazo de pan con salchicha todo lleno de hormiguitas… La mierda es que me hice pasar por mara que obviamente no soy y cada vez que alguien hacía una pregunta, llamaba y daba mi opinión, algunas veces “respetando” y otras “polemizando”. Debo aclarar que la mayoría de las veces me cortaron, me ignoraron o simplemente no me sacaron al aire.

Aquí les dejo un pequeña muestra… digo, o sea, de mis intervenciones en “Pregúntale a Mandy”. Eso sí, las he medio re-tocado (como putitas cuzcas) para que encajen con todo lo que viene siendo la nueva onda de este blog, pues, o sea.

Nito Carcúz: ¿Por qué cuando nos agarran los pijazos de agua en plena calle caminamos agachados y damos brinquitos, como tratando de no tocar el agua, cuando es ovbio que ya nos empapamos? Yo: a) El espíritu sagaz del Guatemalteco le impide aceptar la realidá y, aunque le falten diez cuadras para llegar a su chante, no pierde la esperanza de conservar el calzoncillo seco (presumiblemente porque sólo tiene dos y el otro lo dejó en el lazo, bajo el aguacero, el muy mula) b) En algún rincón de su inconsciente se ve como una especie de personaje de Matrics, esquivando goterones y granizo.


Carmelo Chonay: ¿Por qué siempre que vamos a algún pinchazo nos tenemos que topar con una raja peluda y medio culo al descubierto del mecánico que nos está cambiando el tubo de la llanta? RM: a) De acuerdo con el Art. 23 del Código de Mecánicos Satánicos, enseñar el culo (⅛ parte de él, al menos) es señal de cortesía (todo lo contrario de los “mamelucos” que fijo borran la barrera que marcan la diferencia entre mecánico y cliente); b) Algunos de ellos, los de más pelo en pecho (y en culo), confiesan que es “sexy” y que a veces “sacan raja” del asunto y acaban enpiernados con algún vejestorio fufurufo y desesperado (véase: “señora bien, pudiente, entrada en años, a punto de recuperar el himen de manera natural debido a la escasez de uso vaginal, etc.); c) La ventilación no debe ser sólo de dentro hacia fuera sino también lo contrario: el producto debe mantenerse fresquito.

Teresa Paz: ¿Por qué los hombres tienen esa puta y rara costumbre de dejarse crecer la uña de los dedos meñiques de las manos? RM: a) Los cerotes prefieren ajustar para un su cigarrito en vez de comprar hisopos; b) Siempre es bueno andar con desarmador a la mano; c) sirve de instrumento para llevar hacia las fosas nasales ese "polvo blanco" que te hace recuperar la sobriedad momentaneamente.



Tono Ruíz: ¿Por qué cuando estamos en la cama y nos tiramos un pedal de esos calientitos y olorosos, primero nos tapamos hasta el cuello pero de ahí nos da curiosidá y levantamos las colchas? RM: a) Porque nunca perdemos la esperanza de que algún día güelan a lavanda, a arreglo floral de orquídeas o gramita recién mojada de las praderas neerlandesas; b) El Guatemalteco tiende a compararlo todo, en este caso: con el aliento de su suegra o la loción chafa de su jefe.


Pilar Flores: ¿Por qué pisados forramos los libros (novelas, etc.) con papel de regalo o con periódico? RM: Comprar novelas históricas (¿acaso no existen las enciclopedias?) libros de Coehlo, de cómo mejorar nuestra autoestima según Pipe Parado o de Jarri Poker provocan hasta en el lector más imbécil un leve sentimiento de culpa y de vergüenza que, de alguna forma, hay que esconder; b) El Guatemalteco siempre llevará dentro una especie de patético “síndrome de los útiles escolares”; c) Gastarse 100 varas en la última joya (¡jajajajaja!) de Alfaguara merece invertir en algo de protección, para que nos dure hasta que seamos ruquitos.


Chilo Vásquez: ¿Por qué tenemos esa maña pisada de bajar la ventana en las burras o de el auto con vidro? RM: a) El paisaje Guamalteco es tan único y hermoso que se arruina al contemplarlo a través de un vidrio: barrancos, asentamientos bajo puentes, covachas de lámina y nailon, carotas de políticos dicendo “votá por mí (y yo güeviaré por vos)”, etc.; b) Siempre hay que tener a la mano la solución cuando uno no haya qué hacer con la bolsita de elotitos, la esprait en lata y ese vergo de papelitos mierdas que llevamos en bolsos y billeteras; c) la polvazón y el chifón cerotes nos ayudan a generar anticuerpos (como los curas y las monjas, que son anti-cuerpos, ¿verdá vos Jerber?)


Marvin Sicán: ¿Por qué cuando vamos a la playa (al Puerto pues, para que me entiendan) nos metemos al mar con ropa? RM: a) Tanto nuestra mugrienta conciencia como nuestro mugriento cuerpo nos impiden (a nivel profundo, casi como un pozo ciego) bañarnos en pelota: mal trip lo de ensuciar el agua; b) La ropa es milagrosa: hace desaparecer imperfecciones, mutaciones, granos, lonjas, lunares malignos, manchas mongólicas, estrías, moretones, celulitis, mezquinos y nos restriega en la cara que, aunque nos estemos revolcando en una charco de miados, la presentación es lo que cuenta; c) el 75% por ciento de los Guatemaltecos YA son morenos; broncearse (tostarse) es agarrar camino para Nigeria, así, sin tanta paja.

Beatriz Cansatuj : ¿Por qué cuando uno de nuestros familiares sufre de retraso mental (Síndrome de Daun, Cantante de reguetón, Poeta de pos-guerra, etc.) decidimos vestirlo como si no fuera persona, con sudaderos pura mierda, pants cutos y tenis diadiez pesos? RM: a) La mayoría de los tatas (no sólo en Guatemala) no captan la idea de que las diferencias son más visibles cuanto menos se mimetizan; b) El dinero que se ahorra en ropa (los mongolitos no tienen desarrollado el sentido de la moda, se dice) se usa en pintar la casa 3 veces al año, en el vestido de los Quince de la Chata, en los aretes de doña Lola y en la compra de miniaturas para la colección de muñecos de porcelana de la sacrosanta madre de los individuos aqui mencionados.


Will Bill :porqué las madres guardan las bolsas de paíz? y todos los empaques de los regalitos de navidá??

Porque la gente tiene la manía de usar pantalones cortos (pantaloneta pues) y calcetines blancos con mocasina los domingos por la mañana para verse deportivos?

Porque que las señoras llevan su guacal cuando van al rio, para bañar a los muchachitos y he visto hasta les hechan jabon?

Bueno, podría seguir, pero la idea era sólo darles una probadita. ¡Tampoco es feria esta mierda! Hice un resto de preguntas más que a lo mejor les role otro día. Puse estas, porque fueron con las que más a la mierda me mandaron. ¿Por qué? Urbano Madel dice que no sabe. Mientras, acudan a su tiendita más cercana, pidan un litrógeno bien friíto y enpínenselo a mi salud!!!

sábado, 14 de noviembre de 2009

Chimando que es gerundio!

Volar güevo, como muy curiosamente decimos y que no tiene ni verga que ver con volar barrilete, es uno de los más ricos placeres carnales que existen (aparte de chupar, cuajar y cagar), díganme si no. Los Guatemaltecos tenemos fama de mosquitas muertas, mojigatos y santurrones, pero ésa es una de las casacas más grandes que hay en nuestra "inmaculada" (ajá, si pues) sociedá, por no decir suciedá. El territorio nacional siempre ha estado y está cundido de chimones, chimonas, putas, putos, cerdas libidinosas y marranos pervertidos. La mara, aunque se diga lo contrario, no le atina. ¿De dónde putas sale tanto chirís pisado? (miren la tasa de natalidá del 2000, por ejemplo) Según sé, en Guatemala, zopes sí, pero cigüeñas como que nel, ¿o sí? ¿Por qué ni bien acabado los básicos las ixtas ya andan en valija? Según me han contado, en algunos pueblitos la mara no le hace feo ni a las gallinas ni a las cabras ni a las yegüas ni a las vacas.

Nuevo eslogan para playeritas, cachuchas y propaganda del INGUAT: Guatemala, el país de la eterna chimadera. ¿Será vos ?, me dice un cuate. Algo así, pero ya que estamos hablando de grandes casacas, hay que decir que a la par de toda esa mara que le gusta el zoque y que no dejan pasar una para encaramarse, está la partida de mierdas fanfarrones que se anda inventando cada paja sobre sus “relaciones sexo-genitales” (bonito palabro, ), o como ellos dicen: hazañas, proezas, hombradas... Ahora que lo pienso, creo que el problema no es tanto la mentira sino la exageración pisada. Ayer me cogí a la Mirna (paja, pero qué pisados, se acepta como cualquier otra). Ayer eché un par de palitos con la Mirna, en la mera noche le di pa' su dulces a la prima y acabé enmotelado en la cuesta del gringo (exageración, respectiva sacada de madre y un efusivo “pelame la verga” en do mayor cantadito).

Igual que con el chupe, aquí la mara mientras más casacas cuente, mejor posicionada va a quedar frente a los cuates. Entre el extenso surtido de invenciones y pajas shucas que circulan en reuniones íntimas, cantinas y bares de mala muerte tenemos: me ‘bieras visto, cerote, yo dándole duro como media hora y naranjas, la pisada me tuvo que rogar que mejor parara porque ya había acabado seis veces (dos en el carro, sólo dediándola) y yo ni en cuenta (macho-cabrío-dador-de-placer-insuperable; maestro de la casaca, chimaputas o chapín por antonomasia); Yo la otra vez tuve que zamparme dos "levitras" y una "viagra"porque la "coneja" me exigió cual apostador de peleas, a su gallo... (y despues, ya que me había quedado dormido, me despertó a puros lenguazos ahí donde dijimos... va! en el asterisco pues; y tuve que volver a darle y me hizo un rusa, me chupó los coyoles y le atolié la cara tres veces seguidas… a ella (porno-macho declarado); a esa tu casera la dejé con la boca abierta y la cuchara escalda, vos; la muy golosa, jejeje, ¡y como apenas si le encanta hablar por micrófono! Y los ejemplos abundan, muchá, como zompopos de mayo en un patio de tierra o bolsas de plástico.

Eso sí, si creemos que esta onda es sólo a nivel masculino, estamos pisados, porque también las reinitas tienen sus ataques de vanagloria y endiosamiento, aunque en menos escala. Sí, la liberación sexual femenina llegó tarde, pero las chimaderas empezaron mucho antes de que Pepita Granados encarretara a las nenas a que abrieran las patas con confianza y disfrutaran de un buen nabo. O sea que aquí la onda es pareja, pues, y a la verga las distinciones. Las pisadas, aunque rebuznen y se hagan las muy quietas, también colaboran. ¡Si no, imagínense el índice de violaciones cerotes! Eso de ay, no, cómo va a creer usté, ya quedó en el olvido y, aunque en el fondo impere el amor (la mayoría buscan eso, hay que ser claros), a las pisadas también les gusta pegarse sus revolcones de vez en cuando y de ahí contárselo a sus cuatas mientras se pintan las uñas, modelan camisones o se toman un su cafecito por ahí por el Centro. Que si el Pancho pa’ qué vergas, que ni bien me la había metido ya había acabado; que si Pancho tiene u le fascina lamerme la cuchara; que si anoche se la chupé a Pancho y me dio un cacho de basca; que si el sábado lo hicimos cinco veces con Pancho porque mis tatas andaban en bautizo en Xela; que si Pancho me insinuó que le gustaría un trío con la Fernanda, aquea cuata que es medio zafada; que si el Pancho la tiene más gorda que el Pollo y se esmera más en tocarme y acariciarme; que si al fin convencí a Pancho para que me dejara meterle el dedo en el culo; que si me encanta que Pancho me atolee las tetas y hasta estoy pensando decirle que pruebe en mi cara.

Al menos, las cerotas no exageran tanto, ahora que lo veo. Bueno, eso digo yo, pero a saber pueblo. O sea, yo del mundo femenino conozco poco. Me gustaba ver Candy y Quinceañera, pero para comprender a fondo todo el teje y maneje psico-sexual de las muchachas, ahí si nel, pa’ qué meterme en camisa de once varas, ¡ja, por mula!
Me despido, pues. Y recuerden “no hay bien que por mal no venga”.

Mito

Se rompe parte d mi, mi se siente triste. Mi ya no es mi, se muere

redención

es la hora
de ponerse
los tentáculos
de saciar
esa sed
ignominiosa
esas ansias
sin sentido
es la hora
de ignorarse
de una vez
por todas
de ahogar
este ego

y prepotente
de poder
equilibrar
este cuerpo
con su cabeza
de sembrar
con podredumbre
el alfiler
es la hora
de sacar
en procesión
a mi super Yo
es la hora
de mandar a la
verga todos los
convencionalismos
de una vida rutinaria

-

yo
…y mi piel, abandonado a la intemperie
como un tesoro que nadie quiere llevarse
…y el rumor del presente, tan cerca
…y mi andar zigzagueante de planear el futuro
…y la tribulación, los fantasmas del pensamiento
de un vida dedicada a hermandades y a utopías
…el querer resucitar en un planeta desolado

viernes, 13 de noviembre de 2009

El Indio que todos llevamos dentro

Esa vez yo andaba con un par de amigos y un pizado que era amigo de un amigo mio. Uno que le dicen Jose entró a la tienda donde estábamos chupando. El mierda de mi amigo, que apenas si es perro tu amor, se le quedó viendo y de repente le dice al cerote: vos, compadre, esa tu traida está bien rica, vos, a lo macho. El pisado, como andaba tranquilo y vio que éramos cuatro, se hizo la bestia. Calmate vos cerote, le dije yo, para no armar clavos. No mirás pues, que el cerote se levantó y cabal cuando le estaban dando el vuelto al chavo, lo agarró del pelo y lo sacó a vergazos de la tienda. El chavo todo ahuevado, ni siquiera dijo ni mierda. Nosotros nos levantamos hechos mierda y agarramos a nuestro amigo. Compadre, ¿qué putas?, le dijo Fito, que es el más cuadrado. El mierda sólo peló la mazorca total, andábamos a verga.

El otro cuate que andaba con nosotros se quedó callado, con su chela en la mano, meneando la cabeza, como diciendo qué huevos. Mi compadre el busca pleitos se dio cuenta y le dice: y vos, ¿qué?, ya vas a empezar con tus huecadas. El otro cuate se rió y le dice: nel, vos, lo que pasa es que vos sos bien indio, mano; el pobre chavo ni en cuenta…

Y ahí está la onda, muchá: ser indio y hacer indiadas. Y aquí no voy a hablar de identidá, de racismo ni de discriminación. Que me disculpen aquellos a quienes estas ondas le molestan, pero yo así soy y si no les gusta, no lean nada y de una vez les recomiendo que se busquen algún gueb sait de Corin Tellado, para que se entretengan sanamente. Volviendo al rollo, ¿quién de nosotros no ha hecho nunca una su indiada, pues? A lo mejor todos llevamos un indio adentro (y no me malinterpreten cuando digo dentro); lo que pasa es que el de algunos o algunas se mantiene sosegado. Pero cuando lo coquean, ja, díganmelo a mí, que una vez me puse indio y le quería dar verga a una bolita, sólo porque me hizo un desplante cuando le quería encender esa su mierda de cigarro. Cague de risa porque cuando la vi pasar por el Tanque de la Unión, zampé la carrera para alcanzarla y a medio camino sólo sentí un talegazo y dos pisados que se me vinieron encima. Eran aqueos, mis cuates, que evitaron una desgracia, como bien ‘biera aparecido en "Al Día" al otro día: DE DOS PATADAS Y UNA MORDIDA EN UNA NALGA, y abajo, el subtitular: JOVEN SE DESQUITA DE SU SITUACIÓN EMOCIONAL CON INDIGENTE.

Ya ven pues, de repente, uno sale con sus indiadas, talishtadas, jashtadas, shumadas. chintadas o como ustedes quieran. Choleradas no, porque ese término ya es urbano y de caché, vaá. A la pero qué cholero. Acuérdense de la Pili, la Mafer y aqueas, pues. Mucadas, tampoco, porque ese “elemento léxico”, pertenece a un ámbito más marginal-citadino, y da para una de estas mis muladas entera, aguántenmela un cachito. Les decía que este mi compadre ; el que en las chamuscas echa pija con sus "Rhino" y sólo planchas es el mierda; el que aunque te miré guaqueado y casi inconsciente, te dice: echate esa mierda, pues, papá; ya es la mera ultima y nos vamos; el que le echa mano a las chavas en las burras, toques, velaciones, conciertos, peregrinaciones a Esquipulas, misas de cuerpo presente, bautizos, casorios, velorios y demás eventos sociales; el que en Semana Santa le quiere dar verga a los romanos porque aqueos se quebraron a Yisus; el que ya entonadón se empieza a sacarle vergazos a la mara; el que cuando te descuidás o te levantás a mear le echa limona a tus boquitas; el que enfrente tuya le echa los perros a tu traida y le pela que hasta el pisado que está cuidando carros afuera se dé cuenta; puta muchá, es que la lista es eterna y la onda es no aburrirlos, pues. De todos modos, ustedes mismos o mismas, miren a su alrededor (si están en su chance) o salgan a la puerta de su casa (si están rascándose los huevos) y ya estuvo: ahí va a haber más de algunos con sus indiadas, sin pajas. Y si no, ¡al espejo, pues pisados!


POR VIDA SUYA: No confundir a los huevudos y a los chichudos, esos pertenecen a una categoría diferente, ¿va, vos? Ah, y se me olvidaba, la mejor indiada que pueden hacer se llama: "Ahí vienen los indios" (indians comin) y cambian un poco ya la del Misionero, por aquél tiene que hacer todavía, hombre, ¿no todavía quedan indios sueltos, pues?

El Culo

Hoy quiero hablar de algo que de alguna o otra manera nos gusta a todos. Bueno, eso digo yo. Es una de las palabras estándares, pilares, símbolo, insignia e infaltable baluarte de nuestra controvertida y sacro-jocosa cultura Guatemalteca.

Etimológicamente NO es una palabra mil de las de milusos: mierda, puta, pisado, cerote y torta, pero como que lo fuera.


Rica en sí misma (lo digo sin albur, que conste) es también un cúmulo de derivaciones con un montón de usos y significados presentes en nuestro diario vivir y en nuestros momentos especiales. Del latin culus, estamos hablando aquí de la carne blanda que conforma el fin del espinazo y el nacimiento de lo que son los muslos. Viéndolo como lo vería un patojo (y muchos de nosotros), nos referimos a dos porciones uniformes (aunque no siempre) de carnasa redonda divididas por una raya y remachadas ―como en los respaldos de algunos sillones de cuero, con sus botones hundidos― por un hoyito arrugado en el mero centro (véase: hoyo, ojal, anófeles, fundío, centroide, Óscar, anillo), por donde hacemos popó y por donde a las chavas y a los huecos “les remueven los cereales” o ya sea “los chiquitean”. Así es el culo, ¿no? O al menos, yo así me lo imagino. Tapado o no, es una parte de nuestro cuerpo capaz de provocar un bonito abanico de sensaciones, desde ganas hasta asco.


Aunque lo veamos por ahí pintado o dibujado en alguna paré de algún baño o en las camionetas, como si fuera un garabato hecho por cavernícolas (dos “u” juntas o una “m” invertida casi siempre acompañada de alguna patanada o del dibujo de una verga en pleno estado de erección y lista, a veces hasta chagüiteando, para introducirse; al menos ésa es la idea), su imagen nos viene a la mente cuando oímos palabras como: cubilete, culantro, cubierto, cuchillo, culpable, cubil, traste; y ya desde chavitos aprendimos a asociarla, sin caer en esa vulgaridá pecaminosa, con cutete, trasero, cucu, culiche, pompis y fundis, dependiendo de dónde nacimos o cómo nos criaron.

Según estudios recientes realizados por un equipo de psicólogos y sociólogos de la Universidad de San Carlos de Guatemala, el culo ha sido parte de muchos momento imborrables en nuestra vida: la primera vez que se nos escaldó, la primer cagada en nica de peltre (fría), la primera vez que nos jalamos algo que nos colgaba, un como hule, se lo enseñamos a nuestro hermanito y lo tiramos en la nica (véase: lombriz doméstica), la primera nalgada de parte de nuestra santa madre, la primera cinchaceada de parte de nuestro señor padre, el primer reglazo de parte de los hijos de puta del profe o la seño, el primer supositorio, la primera inyección de penicilina, el primer sentón (véase: caer de culumbrón), el primer bajón de pants en el centro del patio en el mero recreo, el primer pedo premiado (en pleno acto de graduación de sexto primaria, recibiendo el respectivo diploma), la primera vez que nos arralamos y se nos fue el culo, la primera pateada y/o patineada, el primer grano (véase: nacido) debido al exceso de comidas grasientas, la primera vez que echamos mano (o nos echaron), la primera vez que la traida nos vio en pelota y nosotros a ella, la primera paja (viendo y relamiéndonos por el culo de la Lina Santos), la primera vez que nos lo mordió un chucho, la primera vez que nos sentamos en una banqueta y se nos pegó un chicle, la primera vez que íbamos en un elevador sólo con otra persona y creímos que el pedo sordo que nos echamos no iba a oler... en fin muchá, tantos y tantos momentos en donde quiera que no el culo siempre jugó un papel determinante, ¿o no?

Por si fuera poco, de la palabra culo se han derivado algunos vocablos de uso diario que el que nos lo use o haga como que no los usa, ya podía haber nacido fuera de Guatemala, como por ejemplo: culitos o cubiletes, para referirnos a las muchachas en general y no sólo al tamaño de sus partes (aunque no les guste y mal nos paguen; Chente me dijo que dijera esto último), y que algún pisado quiso camuflar con aquella frase idiota de «litos-cu para mar-chi», aunque para disimular un cacho ya haigan salido otras variantes menos descaradas como cubiertos, reinitas o quesos, a ver si con ésas no se malean; culazo, para referirnos a toda aquella Hija de Eva, de la Madre Tierra o de la Luna que se salga del común denominador y destaque por su belleza y por sus dimensiones sin importar que haiga nacido en un barranco o que tenga una maestría en Anatomía de Greis, en Jarvar; culona, para referirnos, especialmente, a aquellas chuladas que por razones genéticas y/o alimenticias, (¡esos malditos descuidos!), haigan pasado de la etapa celulítica al desbordamiento, en lo que se llama “la maldición del apaste” o “la mutación del ballenato”; culero/a o culey, para referirnos a todo aquel individuo que se caracteriza por su habilidá para traicionar, trocear, chingar, echar de boca, humillar, abusar y jugársela a la mara ( los amigos); encular, para referirnos a ese sentimiento maravilloso que sentimos cuando, por ejemplo, miramos o tenemos algo que nos gusta un vergo (mucho), que nos llega: culitos, carros, chupes, chivas(cosas), rieles(zapatos), series, licas(peliculas), grupos musicales, trama( comida), etcétera.

Y no sólo vocablos sino que también categorías anatómicas, según la forma de tan preciada parte, como por ejemplo: culoepato, culo pache, culo caído, culo gordo, culo parado, culo arisco, culoezompopo, culoevieja (ideal para los calzones de ese tipo), culo amorfo, culoecostal, entre otros. Lo que quiere decir que en Guatemala vale verga la cara, vale verga la sheca (cerebro), vale verga el alma. Lo que mide, en especial a las chavas, es eso: el culo.

Pero como no sólo estamos hablando del bando femenino, aunque sean las poseedoras de dicho tesoro, les incluyo la siguiente tabla indicando varios de los sentimientos relacionados con el culo, usados tanto por Guatemaltecos como por Guatemaltecas: MOLESTIA, DECEPCION: ¡Mejor güélanme el culo cerotes! ADMIRACION: ¡Uhhh, mira ese culo, viejo! ¡Rica esa mierda! (Efecto: babeo; Intención: Beso negro). CALENTURA, DESEO: ¡Yayay, qué culo más rico mamaíta! (Efecto: erección; véase: Síndrome de la Talanquera). ASCO: ¡Junnnn, te yede el culo va chatío! LÁSTIMA, PENA: ¡Ahhh, culo más cerote vos! SARCASMO: Ese culo está bueno fijate... (¡pero pa' patearlo!). ENOJO, IRA: ¡Desgraciao, vaya a tocarle el culo a su Madre! (Ellas). AMENAZA: ¡Te voa quebrar el culo maje! Como ven, del culo pueden salir muchas mierdas, ¡valga la redundancia! Aunque ahora que lo pienso ya ni me acuerdo por qué empecé a hablar del culo ni para qué. ¡Ah sí, ya di! La cosa es que estoy entrenando porque me ofrecieron un puesto honorífico en la Academia Guatemalteca de la Lengua (y de las Malas Lenguas) y para el acto conmemorativo y toda la babosada, uno tiene que echarse una su disertación pérez sobre las palabras que más efectos causan en nuestra sociedá, asi que me decidí por CULO y por eso estoy practicando. ¿Y cómo fue que le ofrecieron al mierda de su servidor ese puesto honorífico?, se preguntarán ustedes. Pues porque soy YO. ¡Me extraña pisados!