Bienaventurados , los que no viajan jamás y los que apenas sienten deseos de conocer países remotos,ya que ellos gozarán de una vida apacible y llena de regocijo. Aunque algunas veces los atormentara el aburrimiento de hacer lo mismo. Pero con un poco de suerte no se darán cuenta hasta unos años antes de morir.
Bienaventurados también los amantes de los viajes que en sus períodos vocacionales recorren brevemente diversos lugares del planeta, pues ello les aportará enseñanzas enriquecedoras y les colmará de experiencias dichosas.
Pero ¡ay de aquellos que han osado emprender el Camino del Viajero!
Porque al regresar y después de unos días de celebración de regreso a la casa,
la ansiedad se hará presente y te darás cuenta que todo es vanidad
que todo lo que los hombres construimos y le dedicamos nuestras vidas es solo nada
pequeños proyectos de alguien que estaba de paso por estas tierras y que en unos
años más algunos se acordaran de él, donde todas las cosas que le pertenecían serán
vendidas en una segunda mano o quizás amontonadas, quizás, simplemente tiradas a la basura
bajo esa perspectiva, hay algo que valga la pena conquistar?
El mundo diría un estúpido amigo mío
conquistar el mundo, si en dos años apenas pude mirar un poco de él
ir por las carreteras asfaltadas de la Panamericana y una que
otra ruta de trocha ( sin asfaltar).
Que vana pretensión conquistar el mundo, si es tan grande
entonces no tendrás un momento de quietud y
esa idea te substraerá de los demás intereses de este mundo;
ahora ni siquiera el afán de poder recorrer algunos lugares del mundo
de esos que salen el facebook o la televisión
sera suficiente para satisfacer ese vació que va quedar en tu alma
A esas almas vagabundas sólo les aguarda desasosiego
e infinita ansiedad por intentar encontrar el sentido de todo esto,
sobre la naturaleza de los seres que la pueblan,
y sobre el significado de su propia existencia.