Se que no tenés idea de lo que te hablo, seguro, pero no te preocupes: algún día la tendrás
domingo, 22 de marzo de 2009
24 horas
Veinticuatro horas son muchas horas, muchos minutos, muchos segundos. Cuando estás al lado de la persona que más importa, los segundos pasan realmente lento y puedes notar cosas que no notarías normalmente: el viento alrededor, el desarrollo de una sonrisa, una mirada y su efecto en ti, un beso robado, un café, comida italiana, un suspiro. Una conversación ligera, una conversación seria, risas, un golpecito condescendiente en el hombro. Un beso tierno y sincero seguido de un tremendo abrazo. El intercambio de regalos, una caminata digna de un cuadro. Un largo silencio y un beso apasionado Sin embargo, en lo que menos te das cuenta se pasaron las veinticuatro horas. Se fueron volando, se fue el sol, se pide la cuenta, una rápida despedida tan solo para dar unos cuantos pasos y recibir un mensaje de texto con las palabras que esperabas escuchar. Te echas en la cama a pensar en esa persona y, si tienes suerte, sueñas con otro día entero con ella.