Amor, te escribo para contarte que tu ausencia me dejó lugares llenos de vacío. Por ejemplo, en un rincón de mi casa atesoro incontables fotos, guardadas en un álbum sin fin. Allí se encierra mi historia, ese es el registro de mis días y mis noches y me preocupé todo este tiempo por tenerlo prolijo y perfecto, sin espacios en blanco.
Sin embargo, mágicamente, encuentro intercaladas entre sus páginas las fotos que nunca nos sacamos, después de los retratos de mi familia, de mis amigos y del último verano. Al principio supuse que se trataba de un error involuntario cometido por mi atropello pero las volví a ordenar y a pesar de eso, como si estuvieran capturadas por un hechizo, los huecos aparecieron nuevamente.
Fue entonces cuando empecé a prestar más atención a los detalles de mi pequeño universo.
y encuentro diseminados en mi departamento los besos que nunca nos dimos y me tropiezo permanentemente con las caricias que todavía nos faltan. Es más, creo que sería ridículo enumerarte las noches de amor que nos quedaron atascadas, aunque ya hice un cálculo aproximado que te sorprendería y que prefiero no revelarte. Al tiempo que me duermo voy abrazando tu recuerdo y tengo sumo cuidado en no golpear tu alma mientras doy vueltas en la cama, pensándote. Se acumulan en mi cocina los pocillos de café que no tomamos y hasta guardo en la heladera las botellas vacías de todas las buenas noticias que jamás festejamos.
Tus ausencias s no son tan terribles amor, pero después de concocerte a ti, como que todas las mujeres han perdido un poco su brillo y su belleza no es suficiente para cautivarme ahora pido como requisito que me guste también su alma. Así que por las dudas guardo entre mis tesoros más preciados tu recuerdo, eso sí, fue lo único que me dejaste para siempre.
Cuando todo se oscurece y me despido del día, suelo escuchar las canciones que nunca escuchamos juntos pero que me hacen pensar en ti. Esas que no puedo cantar porque están en un idioma que no entiendo , pero que murmuro, y que seguramente se inventaron en honor a un amor como el que te tengo.
En fin, esto de andar sin vos por la vida, cada vez se está haciendo mas preocupante. Pero tengo una calma tan ficticia, una resignación disfrazada y tan bien actuada, que me obligo a continuar mirando hacia delante, intentando que la vida no se me pase pendiente de vos y tu regreso.
En el video club todavía están reservadas todas las películas que quería ver con vos, las que me hubiera encantado compartir y bueno, por suerte los dueños me entienden y las acumulan en un costado, hasta que podamos disfrutarlas juntos.
Cuando no estás, y esto es todos los días extensos y anchos de mi vida, tu no presencia me deja llena de interrogantes. Cómo serán tus noches. A quién le dedicarás tus sueños. Quién te besara la boca. Dónde acabará tu amor. A quién le inventarás tus pretextos. Hasta tu ausencia me está dejando llena de preguntas.
Sigo enamorándome irremediablemente de tu recuerdo que al día de hoy es lo único que tengo. Sigo alimentando tu fantasma cada noche, para que no se muera, porque tal vez creer en vos y en tus ojos verdes, es lo único que me mantiene en pie.
Sigo recorriendo las calles que no caminamos juntos, mientras te busco aferrado a una utopía , soñando con la posibilidad de que alguna noche decepcionada de amor que ahora llena tu vida, por casualidad o por perseverancia, por azar o por accidente, llegues hasta mi puerta y llenes mis espacios con tu alma.