Me gustaría poder escribirte en ruso, en aleman, en armenio y en catalan. Porque eres ilimitada. Eres lo que los griegos llaman `nada en moderación`. Eres Mona, Anaïs, Lisa, tout le monde, todas combinadas. Fuego, aire, tierra, océano, cielo y estrellas.
Y ahora este hombre que escribe las mas extaordinarias cartas, que escribe tan profundas reflexiones, que se siente feliz y confuso como solo un adolesente podria estrarlo. Locamente enamorado de una mujer joven que eres Tu.
Vive feliz, mi queridísima Laura y no lamentes nunca este amor que te tengo. Los dos hemos sido bendecidos. No somos de este mundo. Somos las estrellas y el universo de más allá.