Me encantaría ser un poco más arrogante e independiente
antes de andar rogándote. Quisiera dejar de pensar en esta relación que sólo
gira en círculo, o mejor dicho, en vos. Debería de pensar menos en las cosas estúpidas que nos pasan, si
total, por algo se dice que el destino ya está escrito para cada persona. Y si tenemos que estar juntos, cuando tenga
que ser, será. Odio tener que reclamarte diez mil veces lo mismo, pero lo que más
odio es que nunca me reclames a mi nada. Jamás sentí tus celos, y hasta incluso, a veces dudo que
tengas sentimientos. Te juro que el amor
me gana, pero el odio me consume. Tengo
ganas de matarte y todo eso que me guardo para mis noches de soledad, mientras
vos te vas a hacer de las tuyas. Si me decís
que me sos fiel te creo, pero tu actitud te delata. Pero
temo demasiado que todo esto sea por la maldita rutina. Algún día prometo irme de tu lado y bien
lejos, sólo para que te des cuenta que me necesitabas después de todo. Y no encontrarás mi reemplazo. Lamentablemente
yo tampoco el tuyo.
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