A veces, talves la mayoria eres como el sol que ilumina la vida de todos los que estan a tu alrededor, pero cuando el miedo llega a ti pareces a una pequeña tempestad de arena que no cambia de dirección . Yo cambio de rumbo intentando evitarla. Y entonces, la tormenta también cambia de dirección, siguiéndome. Y esto se repite una y otra vez. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puede hacer es construir castillos de arena para intentar refugiarme, taparme con fuerza los ojos, las orejas, para que no se te llenen de arena e ir atravesárla paso a paso.
Pero por simbólica que sea la idea de la tormenta, te rasgará cruelmente la carne, como si de mil cuchillos se tratase...
Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida.
Ni siquiera estarás segura de que la tormenta haya cesado de verdad.
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