domingo, 22 de marzo de 2009

Investigación

Te escribo porque no estás, es obvio.

Te escribo porque es opio la poesia y llama el teclado que enciende estas letras con que trato de aliviar mi soledad.

La vida en Croakovia es muy diferente a la de mi pueblito, pero ya sabes, para mí lo más extraño es siempre vivir en mí, aquí o allí.


No te describiré mis días para no descubrir que son noches. Aunque lleve aquí poco tiempo —¿Cuánto? ¿7 meses? ¿Tres semanas? ¿Una eternidad? ¿Una nada?— son tantos los cambios que ya no me reconozco en el espejo del pasado —¿te quise o te quiero? ¿ ¿el pasado o el presente? — . Aunque a los relojes les parezca poco tiempo, yo he tomado ya algunas determinaciones importantes para mí, no para los relojes, que te quiero contar.
La primera, OLVIDARTE. No es posible el amor en la distancia.

La segunda, abandonar la poesía. Es una actividad sin sentido hoy en día, una pérdida de tiempo, una cárcel de palabras, mentiras que suenan bien, un vertedero, una escombrera, una montaña de miedos, una casa en ruinas pintada de colores sólo para ti… Por eso he decidido dedicarme a un oficio con futuro: la CIENCIA. Por supuesto que no estoy dispuesto a devanarme los sesos estudiando la reproducción esporádica de los radicales-libres, ni el hipotético origen de la superioridad del Homo-aparentis sobre el Dudantis-hominidus, NO. Me dedicaré al estudio de algo importante, humano y a la vez científico, resolveré enigmas milenarios con nuevas técnicas objetivas, le aplicaré el método a todos los antiguos misterios y para ello he empezado con el mayor de todos. El Amor.

Te incluiré en los agradecimientos del libro, si se publica algún día, pero quiero que seas tu también fueses tú la primera en ver resuelto esta ya te lo enviare una copia de mi investigación cuando este terminada, hasta ahora, gran enigma para la humanidad: EL Amor.

Te dejo


Adiós, Amor.