domingo, 3 de mayo de 2009

Delirio

¿Tiene ella un alma tan insensible? ¡Ah, L.! Hace mucho tiempo que el sueño no ha cerrado mis párpados. Mi corazón palpita siempre. Una inquietud, un delirio... ¡Qué cruel situación, L.! Yo no puedo ni sé expresártela. El fuego que me abrasa se eleva hasta mi cerebro. ¿Ves estos ojos inflamados? ¿Ves este anhelo que me consume? ¿Conoces mi pasión? ¿Sabes que no hay fibra en mi pecho en que el amor no haya estampado tu adorada imagen?


Id; decidle que la aguardaré hasta un año entero, un siglo, con tal que venga, que la vea, y la hable.

Se que hay alguien que ocupa el el corazon de la que adoro. Tú hombre que seguro no te das cuenta de el bien de que disfrutas. ¿Qué hiciste para merecer el vivir a su lado? Eres verdaderamente feliz. Tú ves con frecuencia sus celestiales facciones, oyes su voz suave; y le prestas los servicios que ella se digna pedirte. Como quisiera estar en tu lugar.