He renunciado a la gloria de los versos. Neruda, Sabina, , Benedetti, son nombres ya indiferentes para mí. Pasó aquel tiempo en que aspire al honor de rivalizar con ellos. Al presente mi gloria se cifra en vivir que eso es todo lo que queda.
Para ser el primero entre los hombres de mi siglo, para ser un objeto de envidia a todo el Universo, bástame este amor.